Nuestro trabajo consistió en diseñar y ejecutar el “toque verde” del conjunto fallero, aportando un acompañamiento vegetal que reforzara la estética de la falla sin restarle protagonismo a la obra artística. Se trataba de encontrar el equilibrio entre integración paisajística y respeto por el diseño original, utilizando la vegetación como un recurso escenográfico que suma valor.

Una intervención efímera con impacto visual

La naturaleza efímera de las Fallas plantea un reto técnico interesante: crear composiciones vegetales con gran impacto visual en un periodo de tiempo muy limitado. El resultado fue una intervención que aportó frescura, naturalidad y contraste, ayudando a enmarcar la falla dentro de un entorno más vivo y acogedor.

Verde urbano y cultura: una combinación necesaria

Este tipo de acciones refuerzan una idea que en Sol i Vent defendemos: la vegetación no es solo decorativa, sino una herramienta para mejorar la percepción del espacio urbano, incluso en eventos temporales.

La colaboración con la comisión de la Falla Gran Vía – Ángel Guimerá “El Buñol” ha sido una oportunidad para demostrar cómo el paisajismo puede integrarse en contextos festivos, aportando valor añadido y generando experiencias más completas para vecinos y visitantes.

Compromiso con el paisaje, también en las fiestas

Participar en las Fallas desde el ámbito del verde urbano nos permite seguir explorando nuevas formas de aplicar nuestro conocimiento técnico en contextos distintos a los habituales.

Desde Sol i Vent Paisatges queremos agradecer la confianza depositada en nuestro equipo para formar parte de este proyecto, y seguimos trabajando para que el verde esté cada vez más presente en nuestras ciudades, también en sus momentos más emblemáticos.